martes, 30 de octubre de 2018

La fundación de Roma

        Dice la leyenda que Ascanio, hijo del héroe troyano Eneas (hijo de Venus y de Anquises), habría fundado la ciudad de Alba Longa sobre la orilla derecha del río Tíber. Sobre esta ciudad latina reinaron muchos de sus descendientes hasta llegar a Numitor y a su hermano Amulio. Este destronó a Numitor y, para que no pudiese tener descendencia que le disputase el trono, condenó a su hija, Rea Silvia, a ser sacerdotisa de la diosa Vesta para que permaneciese virgen.

        A pesar de ello, Marte, el dios de la guerra, engendró en Rea Silvia a los mellizos Rómulo y Remo. Cuando estos nacieron y para salvarlos fueron arrojados al Tíber dentro de una canasta que terminará en la desembocadura del Tíber, en el mar.

        Una loba, llamada Luperca, se acercó a beber agua cuando encontró a los dos hermanos. La loba los protegió y los amamantó para alimentarlos. Finalmente un pastor los encontró y los salvó, la mujer del pastor y los crió. 
Ya adultos, los mellizos repusieron a Numitor en el trono de Alba Longa y fundaron, como colonia de esta, una ciudad junto al río Tíber, en el lugar donde habían sido amamantados por la loba.

Se dice que la loba que amamantó a Rómulo y Remo fue la madre humana que los adoptó. La leyenda también dice que Rómulo mató a Remo.
Cerca de la desembocadura del río Tíber había siete molinas: los montes Aventino, Celio, Capitolio, Esquilino, Palatino, Quirinal y Viminal.

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